¿Qué te motivó a tomar esta decisión?
El motivo no es otro más que la enfermedad renal que padece mi hijo Toni.
Toni tiene una hipomagnesemia familiar con hipercalciuria y nefrocalcinosis, una enfermedad hereditaria muy poco frecuente que ocasiona insuficiencia renal. Toni tiene 14 años y fue diagnosticado cuando tenía uno, hasta ahora ha estado muy estable y su vida ha sido bastante normal, fuera de la medicación y los cuidados, pero con la adolescencia, su ERC ha pasado a estadio 4 y ahora mismo necesita un trasplante para no llegar a diálisis. Como cualquier padre deseo que mi hijo tenga una vida plena y lo mas normal posible dentro de su enfermedad y la mejor opción para que sea así es el trasplante de vivo. Así que ese deseo es lo que me impulsa a donar mi riñón.
¿Cómo reaccionó tu familia cuando supo que querías donar?
En realidad, fue una decisión compartida, tanto yo como mi mujer, Susana, no dudamos ni un momento en ser donantes, simplemente queríamos la mejor opción posible y confiábamos en lo que el equipo médico nos aconsejara. Tanto Susana como yo hicimos todas las pruebas de compatibilidad y de evaluación de nuestra función renal. Finalmente por motivos fisiológicos Susana fue descartada y la única opción soy yo. La reacción del resto de familiares, ha sido de respeto a mi decisión desde el primer momento, entendiendo que es la opción más lógica dadas las circunstancias.
A las personas que esperan un órgano, simplemente les diría que mantengan la esperanza en recibirlo, pues estamos en el mejor país del mundo para ello y tanto si es una donación de vivo. Eso sí, cuando les llegue, cuídenlo, pues es un regalo que vale una vida, lo que reciben
¿Has recibido información suficiente sobre el procedimiento y sus consecuencias?
Sí, tanto los nefrólogos como el resto de los cirujanos implicados nos han ido informando de todo el proceso desde el primer día, de los cuidados que deberemos tener tanto donante como receptor, para poder tomar la decisión con toda la información y de manera consciente.
¿Cómo afectará la donación a tu situación laboral o económica?
Afortunadamente trabajo en una gran empresa, con unas condiciones laborales muy garantistas y no creo que este proceso tenga ninguna consecuencia, más allá de la necesaria baja laboral durante el periodo de recuperación. Además, este año entró en vigor la nueva ley del donante vivo que otorga más garantías y equipara la situación de donación a la de enfermedad laboral en cuanto a las condiciones económicas y de protección.
¿Cómo crees que cambiará tu relación con tu hijo después de la donación?
Tengo una relación estupenda con mi hijo y no creo que esta deba de cambiar tras el trasplante. Siento una admiración muy profunda por él, por la serenidad con que afronta este proceso, creo que se ha de ser muy valiente para asumir algo así con tan solo 14 años. Yo me imagino a su edad en esa situación y no creo que fuese capaz de tomármelo así de bien.
¿Estás al tanto de los riesgos quirúrgicos y a largo plazo de la donación?
Sí, por supuesto, el equipo de nefrología de adultos del hospital Vall d’Hebrón te explica perfectamente cuales son esos riesgos desde el primer momento. Aunque disponen de un equipo médico y quirúrgico con muchísima experiencia y que cada año realiza muchas intervenciones como esta, con una tasa de éxito altísima, el riesgo siempre está ahí y hay que asumirlo. Pero creo que cualquier padre o madre lo tendría claro, pues en el momento en que tienes hijos, nuestra vida pasa a ser la de ellos.
¿Qué mensaje enviarías a todas las personas que están esperando un órgano? ¿Qué mensaje enviarías a todas aquellas personas que están pensando donar un riñón a algún familiar?
La decisión de donar es algo muy personal y que debe de respetarse. Tampoco creo que por el hecho de ser padre o madre se tengan que sentir obligados, pues cada persona y cada familia debe de valorar su situación y tomar la decisión de manera libre, sin coacciones ni presiones de ningún tipo. No es solo una cuestión de querer o no querer, hay muchos factores que se han de contemplar. Ahora bien, hay que tener claro que la mejor opción siempre es el trasplante de vivo, en cuanto a resultados para el receptor, especialmente cuando el receptor es un menor o un adulto joven, pues en estos casos la duración de ese trasplante es muy importante y el de vivo es el que ofrece periodos de supervivencia del injerto más prolongados. A las personas que esperan un órgano, simplemente les diría que mantengan la esperanza en recibirlo, pues estamos en el mejor país del mundo para ello y tanto si es una donación de vivo como de cadáver, las tasas de éxito y de supervivencia son estupendas y seguro que les llega su oportunidad. Eso sí, cuando les llegue, cuídenlo, pues es un regalo que vale una vida, lo que reciben.

