Esta terapia es la cuarta causa de emisiones de gases de efecto invernadero de los hospitales por el uso de electricidad y agua en los procesos de tratamiento. El objetivo es que en 2028 el 30% de las diálisis se realicen en el domicilio del paciente
El 15% de la población española (unos siete millones de ciudadanos) tiene una enfermedad renal, aunque muchos no lo sepan, y este porcentaje no deja de subir. De hecho, de seguir incrementándose, se convertirá en la quinta causa de muerte en el 2040. Una enfermedad que precisará antes o después de diálisis o, los más afortunados, de un trasplante.
Más datos: Un total de 7.300 personas iniciaron un tratamiento renal sustitutivo (TRS) con diálisis o trasplante a lo largo del último año. Es decir, cada 75 minutos una persona entra en un programa de diálisis o trasplante para sustituir la función del riñón, según datos facilitados por la Sociedad Española de Nefrología (SEN)
¿Qué hacer? Incorporar la enfermedad renal crónica en la estrategia de cronicidad, lo que facilita el trabajo multidisciplinar y la coordinación entre profesionales, algo en lo que ya trabaja la SEN, el Ministerio de Sanidad y los pacientes.
Esta hoja de ruta, como explican la ministra Mónica García y el presidente de la SEN, Emilio Sánchez, se focaliza, por un lado, en la detección precoz, lo que permitirá ralentizar la evolución de la enfermedad y, por otro, avanzar en la diálisis domiciliaria que mejora claramente la vida del enfermo y permite conciliar su vida laboral y personal. Y, además, es mucho más sostenible para el medio ambiente, indica García en la jornada celebrada en su ministerio.
Desde la SEN destacan que la actividad de diálisis es la cuarta causa de emisiones de gases de efecto invernadero de los hospitales, debido a cuestiones como el uso de electricidad y agua en los procesos de tratamiento, el transporte de los pacientes, los ingresos y estancias hospitalarias, la fabricación y envío de suministros y fármacos o la gestión de los residuos, entre otros. Las emisiones aproximadas de un paciente que recibe hemodiálisis hospitalaria durante un año (con una periodicidad de 3 sesiones a la semana) equivalen a 3.382 kg de CO2, lo que es equivalente al consumo eléctrico de una vivienda durante un año.
La diálisis domiciliaria contribuye a la sostenibilidad del sistema sanitario ya que consume un 80% menos de agua que diálisis hospitalaria, un 93% menos de electricidad, y genera un 60% menos de gases de efecto invernadero y un 35% menos de residuos.
El día del riñón de este año, precisamente, lleva el lema “Salud renal para todos: cuidando a la gente, protegiendo el planeta”, basado en la idea principal de que los riesgos relacionados con el clima (contaminación, estrés térmico, deshidratación y fenómenos meteorológicos extremos) agravan los riesgos de esta enfermedad y aceleran su progresión, y en que la Nefrología es una de las especialidades médicas con mayor impacto ambiental por el elevado consumo de recursos y generación de residuos de tratamientos como la diálisis.
“Reducir la huella de carbono en Nefrología es posible apostando por cuestiones como aumentar el acceso al trasplante de riñón o fomentar técnicas de tratamiento renal menos contaminantes como la diálisis peritoneal frente a la hemodiálisis. Con ello seguimos mejorando la salud renal de la población y protegiendo más el planeta”, señala Emilio Sánchez.
Fuente: La Vanguardia

