SALUD EMOCIONAL

Enfermedad renal crónica y manejo del estrés.
Una pareja posible

Bienestar emocional

Enfermedad Renal e Impacto emocional

La insuficiencia renal es una enfermedad que genera un amplio rango de situaciones estresantes en el sujeto y su entorno, ocasiona trastornos tanto de tipo físico como psicológico. El paciente con una enfermedad renal se enfrenta a una pérdida de salud que puede ser percibida como una amenaza acompañada altos niveles de impacto emocional que pueden interferir en el funcionamiento habitual del sujeto.

La depresión es el problema psicológico más frecuente en la población con enfermedad renal en estadios avanzados y puede ser eficazmente abordada con intervenciones farmacológicas y psicológicas. En pacientes sometidos a hemodiálisis el diagnóstico de depresión se realiza en el 44% de los casos y la población con ERCA en estadio 5 constituye un grupo de riesgo debido a los estresores vitales a los que se enfrentan. Los trastornos de ansiedad en esta población han sido infravalorados al asociarse a los cuadros depresivos, pero la realidad nos muestra que aparecen de manera significativa y que probablemente haya que mejorar los procedimientos diagnósticos para detectarlos de forma eficaz.

Ante el abordaje del paciente con una enfermedad renal se impone una visión integral de su situación de enfermedad que contemple al unísono tanto los aspectos biológicos como los psicológicos, sociales y, como no, el manejo del estrés.

«Cuando el estrés se instala, apaga nuestra claridad, agota el cuerpo y silencia la emoción.»

introducción

¿Qué es el estrés?

El estrés es una reacción normal y adaptativa ante diversas situaciones de la vida. Nos permite sobrevivir. Es la respuesta de nuestro organismo ante una situación que se interpreta como amenazante o peligrosa y le prepara para afrontarla. Deja de ser útil cuando el organismo se somete a situaciones prolongadas de estrés, tanto internas –nuestros pensamientos, por ejemplo – como externas: el entorno. El estrés mantenido no es inocuo. Sobrecarga todas nuestras dimensiones, generando insomnio, taquicardia, dolores, mal humor, irritabilidad, aislamiento, desmotivación o soledad. No ayuda a ver las cosas con claridad y dificulta la capacidad de aprender, entender y actuar con coherencia.

¿Qué relación hay entre el estrés y la insuficiencia renal?

Respuesta consciente

¿Huyo o afronto?

Escapar de aquello que nos angustia nos genera alivio y disminuye nuestra angustia, en un primer momento. Efectivamente, el miedo nos protege. Esto es válido en situaciones de peligro. ¿Qué ocurre cuando huimos de situaciones que nos importan? Ese mismo miedo nos impide disfrutar de nuevas experiencias en la vida. Nos bloquea. El agobio o el malestar son adaptativos si sabemos escuchar lo que nos señalan: la necesidad de cambiar aspectos de nuestras vidas. Ante una misma fuente de estrés yo puedo hacer cosas distintas.

Por ejemplo: ante un problema con la fístula en el momento de la conexión en hemodiálisis, puedo comenzar a gritar y maldecir a todo aquel que se acerque (me activo más, aumento el nivel de estrés) o puedo poner mi atención en la respiración, centrándome en el momento presente (no retroalimento mi activación). La irritabilidad continua es un modo de evitación que impide la aceptación de las cosas tal cual son y limita nuestros recursos de afrontamiento. Tenemos la opción de elegir: ¿reaccionas o respondes ante los reveses de la vida? Recuerda la importancia de moverse por objetivos y valores, no por impulsos.

En el contexto de la enfermedad renal se presentan una gran cantidad de estresores que escapan a nuestro control: los tiempos de espera, las reagudizaciones, los ingresos imprevistos, etc. Sin embargo, hay otros factores que sí dependen de nosotros y de lo que hagamos.

En otras palabras, hay cosas que están bajo nuestro control y podemos influir sobre ellas y otras que no podemos cambiar, que nos gustaría que fueran de otra manera, que nos parece injusto que sean así. Pero son, sin más. El impacto emocional relacionado con la enfermedad dependerá, en gran medida, de cómo afrontemos y aceptemos esos estresores inmodificables y que sepamos distinguir entre unos y otros.

“Recuerda: Las cosas son como son. No son como a mí me gustaría que fueran, ni como deberían ser. Lo que es, es.

Escucha interior

¿Qué son las emociones?

El cómo nos sentimos influye notablemente en cómo reaccionamos a las cosas. A veces esto ocurre de un modo muy rápido, sin darnos cuenta: Puede que me sienta frustrada por tener que llevar una dieta y, por ello, cojo el trozo más grande de la tarta. O bien, puede que esté nervioso por problemas económicos y acabe enfadándome con mi familia porque no me dejan escuchar el telediario.

Es difícil no seguirle el hilo al enfado. Tienes todo el derecho a sentirte enfadado, pero también tienes toda la responsabilidad de que ese enfado no decida por ti. Utiliza la energía que te da la emoción (por ejemplo, el enfado es muy energético y suele activarse cuando siento una situación como injusta) para conseguir tus objetivos.

Las emociones impregnan toda nuestra vida. Aprender a escucharlas, a entender lo que nos dicen y demandan, es una pieza importante para el bienestar, con insuficiencia renal o sin ella.

Las emociones son respuestas que surgen frente a estímulos o situaciones que evaluamos como relevantes. Nos alertan de que algo es significativo y tienen un valor para nosotros. Tienen un significado evolutivo muy importante y son respuestas muy determinadas por la estructura biológica del cerebro. Son procesos inconscientes, muy rápidos y se suelen manifestar en sensaciones corporales. Solo emergen a la conciencia de una manera clara y hacen visible su significado en la medida en que se está despierto a las propias reacciones y nos damos permiso para sentirlas. Identificar las emociones y darles nombre es el primer paso para regularlas.

Autoconocimiento clave

Entenderse y atenderse: ¿Qué es cuidarse para ti?

Conocer la propia vulnerabilidad y adquirir el compromiso de cuidarse facilitará poder llevar la vida que quieres llevar. En definitiva, la aceptación de una realidad dolorosa, como la insuficiencia renal, supone que no renuncies a tus fines más centrales y más intrínsecamente humanos, pero que negocies otros medios para conseguirlos
Para ello ES NECESARIO:
1. Cultivar la autoconciencia para poder ESCUCHARSE.
2. Identificar y gestionar las emociones y los pensamientos que permitan ENTENDERSE.
3. Decidir incorporar en nuestra rutina diaria hábitos de autocuidado emocional que faciliten ATENDERSE.

Bienestar activo

¿Qué puedes hacer para mantener a raya tu estrés?

  • El ejercicio físico, la risa, la meditación y el sexo son poderosos eliminadores de los residuos del estrés en nuestro organismo y encima son agradables. Practica.
  • Dedica, al menos un rato al día, a hacer algo que te guste, solo por el placer de hacerlo.
  • Cuida y dedica tiempo a las relaciones importantes de tu vida. Cuando nos encontramos estresados tendemos a aislarnos y empeoramos el malestar.
  • Procura dormir bien y haz del sueño una prioridad.
  • Comparte con sinceridad lo que te preocupa al menos con un par de personas en tu vida. Compartir es un poderoso aliado para encontrarnos mejor y disminuye significativamente el riesgo de problemas psicológicos.
  • Si tienes problemas con familiares o con tu pareja afróntalos y procura resolverlos. No hagas como si no existieran. Eso va minando el ánimo.
  • Aprende a relajarte regando tus plantas, oyendo música o meditando. O simplemente pasea por el campo o siéntate cada día en tu sillón favorito a contemplar la vida y no hacer nada por unos minutos.
  • Incrementa el ocio y las actividades gratificantes. A veces nos cuesta permitirnos disfrutar.

Cuidarse no es fácil, supone ir contra hábitos que nos dan placer, contra costumbres instauradas hace tanto tiempo que ni recordamos cuándo empezaron. Cuidarse supone hacer un esfuerzo importante. Y para hacerlo hace falta tener una o varias buenas razones. Cuidarte es cuidar la vida: celebrar que estás vivo. Hagas lo que hagas hazlo porque lo decides tú.

“Cuidarte es un acto de amor propio: celebra la vida tomando el control de tu bienestar.

Helena García Llana 
Psicóloga