Qué hacer si me han detectado enfermedad renal

Introducción

¿Qué es la enfermedad renal crónica?

Los riñones son órganos (generalmente dos) ubicados en la parte superior de la región lumbar, que resultan vitales debido a las diversas funciones que desempeñan1. 

1. Eliminar toxinas y productos de desecho de la sangre.
2. Controlar la cantidad de líquidos en el cuerpo.
3. Regular la concentración de sales y electrolitos (sodio, potasio, calcio, magnesio, fósforo).
4. Mantener el pH y la osmolalidad sanguínea.
5. Controlar la presión arterial.
6. Producir eritropoyetina, necesaria para la formación de glóbulos rojos.
7. Activar la vitamina D, esencial para la salud ósea mediante la regulación del calcio y el fosfato.
8. Producir Klotho, una proteína que retrasa el envejecimiento biológico.
La enfermedad renal crónica (ERC) se define como las anomalías en la función o estructura renal presentes durante al menos tres meses y que tienen implicaciones para la salud2. 

CAUSAS

Existen diversas causas de la ERC3

  • La diabetes mellitus es la causa más frecuente.
  • Hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares.
  • Sobrepeso y obesidad.
  • Tabaquismo.
  • Enfermedades glomerulares primarias o secundarias a enfermedades sistémicas.
  • Nefropatías congénitas y hereditarias.
  • Nefropatías intersticiales.
  • Obstrucción prolongada del tracto urinario (incluye litiasis, tumores, hiperplasia prostática).
  • Infecciones urinarias recurrentes.
  • Enfermedades sistémicas (lupus, vasculitis, mieloma).
EPIDEMIOLOGÍA 

Un aumento notable de la enfermedad renal 

En los últimos años, la ERC ha aumentado notablemente, constituyendo actualmente un grave problema de salud pública. En 2021 se estimó que afectaba a 673 millones de personas, es decir, más del 8% de la población mundial. Esta cifra asciende al 20% en personas mayores de 55 años, y probablemente sea aún mayor, ya que la enfermedad está ampliamente infradiagnosticada4. La magnitud del problema es aún más relevante considerando el aumento de la morbilidad y mortalidad, especialmente cardiovascular, asociada al deterioro renal. Se prevé que la ERC será la tercera causa principal de muerte en nuestro país para el año 20505.

¿Qué debo hacer si me diagnostican ERC?

Consejos prácticos:

Diversos factores contribuyen al desarrollo y progresión de la ERC13. Por tanto, para prevenirla, se recomiendan las siguientes medidas generales:

  1. Llevar una dieta sana. Variada y equilibrada. Rica en vegetales. Evitar el consumo de alimentos procesados, carnes rojas, grasas saturadas y azúcares.
  2. Reducir el consumo de sal. Esto incluye los alimentos ricos en sal: embutidos, carnes procesadas, quesos, conservas, productos enlatados, pan, bollería industrial, salsa, condimentos y refrescos. Evitar también las sales bajas en sodio, ya que pueden ser ricas en potasio u otros minerales que también pueden condicionar un daño en caso de enfermedad renal. Para condimentar se recomienda utilizar especias, pimienta, hierbas aromáticas, ajo, cebolla o cítricos.
  3. Evitar el exceso de proteínas, especialmente en fases avanzadas de la enfermedad.
  4. Evitar sustancias tóxicas como tabaco, alcohol u otras drogas.
  5. Realizar ejercicio físico aeróbico diariamente y evitar el sobrepeso.
  6. Evitar el ejercicio físico anaeróbico extenuante, como levantamiento de pesas muy intensas o entrenamientos de alta intensidad prolongados, ya que pueden aumentar el riesgo de rabdomiólisis —una condición grave que implica la descomposición rápida del tejido muscular y puede causar daño renal adicional. Es preferible optar por ejercicios aeróbicos de intensidad moderada, como caminar, nadar o montar en bicicleta, que contribuyen a mejorar la circulación, la capacidad pulmonar y el bienestar general sin sobrecargar los músculos ni los riñones.
  7. Mantener una adecuada hidratación. Especialmente en épocas estivales y durante el ejercicio físico.
  8. Evitar las infecciones de orina: mantener una adecuada higiene genital, beber suficiente agua para favorecer la micción frecuente, orinar después de las relaciones sexuales, evitar el uso de productos irritantes en la zona genital, utilizar ropa interior de algodón y prendas holgadas, evitar la retención prolongada de orina.
  9. La ERC, especialmente en fases avanzadas, puede aumentar la susceptibilidad a infecciones. Por ello se recomienda insistir en higiene personal:
    a. Ducha diaria
    b. Lavado dental después de cada comida
    c. No compartir cepillo dental, peines, toallas, cubiertos, manoplas o esponjas.
    d. Evitar tener las uñas largas, evitando cortar las cutículas.
    e. Lavarse las manos antes de después de manipular alimentos.
    f. Evitar relaciones sexuales de riesgo y utilizar métodos anticonceptivos de barrera.
    g. Evitar el contacto con personas infectadas o los lugares muy abarrotados, y en caso contrario utilizar mascarilla.
    h. En caso de viajes al extranjero, consultar previamente con sus médicos tratantes y si es preciso acudir con antelación al centro de vacunación internacional.
  10. Si tiene antecedente de litiasis renal, evite nuevos episodios: dieta sin sal, ingesta hídrica abundante, de >2L al día.
  11. En caso de deseo genésico, especialmente en mujeres, informar a su médico con antelación para planificar la gestación. Hay fármacos para tratar la ERC que pueden tener efectos teratogénicos, y la ERC puede aumentar las complicaciones asociadas al embarazo, por ello se recomienda realizarlo de forma controlada. Además, algunos casos de ERC son hereditarios, por lo que en estos casos se recomienda realizar un asesoramiento genético.
  12. Controlar frecuentemente la presión arterial, y los niveles de glucemia si tiene diabetes mellitus.
  13. Realizar análisis de sangre y orina por lo menos anualmente, y más si lo indica su médico.
  14. Seguir todas las recomendaciones y el tratamiento prescrito por su médico, realizar las pruebas correspondientes y acudir a las citas.
  15. Evitar la automedicación. Consultar con su médico siempre antes de empezar un medicamento o suplemento dietético.
  16. Evitar medicamentos nefrotóxicos, como antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco, ketorolaco…), productos de herbolario o suplementos proteicos.
  17. Informar a todo el personal sanitario con el que tenga contacto (médicos de otras especialidades, enfermería, técnicos…) de que tiene enfermedad renal: hay fármacos que se deben evitar con enfermedad renal y otros que precisan un ajuste de dosis.
  18. Existen medicamentos para la hipertensión y la diabetes que reducen la pérdida de albúmina en orina y retrasan la progresión de la enfermedad.
  19. Ajuste de medicación del “día enfermo”: hay fármacos para controlar la tensión arterial y la diabetes, que además se utilizan para tratar y prevenir la enfermedad cardiovascular y renal. Aunque estos fármacos confieren buen pronóstico a nivel renal, si se consumen durante un estado de deshidratación o depleción de volumen, pueden producir un daño renal agudo. Por ello, en situaciones especiales, como gastroenteritis, diarrea, vómitos, fiebre, mareo, calor excesivo o ejercicio extenuante, es mejor suspenderlos temporalmente hasta que cesen los síntomas. Ejemplos: enalapril, ramipril, captopril, lisinopril, losartan, olmesartan, telmisartan, valsartan, dapagliflozina, empagliflozina, canagliflozina, metformina, espironolactona, finerenona… Consulte con su médico la medicación.

Estas son recomendaciones generales para el cuidado de la salud en el contexto de la enfermedad renal. Sin embargo, cada caso es único y puede requerir consideraciones específicas. Por ello, es fundamental informarse adecuadamente y conversar detenidamente con el equipo médico para recibir orientación personalizada.

BIBLIOGRAFÍA

Referencias 

  1. Rennke H, Denker BM. Renal pathophysiology: The essentials. 6a ed. Baltimore, MD, United States of America: Wolters Kluwer Health; 2024.

  2. Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD Work Group. KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease. Kidney Int. 2024;105(4S):S117-S314. doi:10.1016/j.kint.2023.10.018, available at https://www.kidney-international.org/article/S0085-2538(23)00766-4/fulltext.

  3. Lucas B, Taal MW. Epidemiology and causes of chronic kidney disease. Medicine. 2023;51(3):165–9. Available at: http://dx.doi.org/10.1016/j.mpmed.2022.12.003

  4. GBD Results [Internet]. Institute for Health Metrics and Evaluation. [citado el 15 de abril de 2024]. Available at: https://vizhub.healthdata.org/gbd-results/

  5. GBD 2013 Mortality and Causes of Death Collaborators. Global, regional, and national age-sex specific all-cause and cause-specific mortality for 240 causes of death, 1990-2013: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2013. Lancet. 2015;385(9963):117–71. Available at: http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(14)61682-2

  6. Chen TK, Knicely DH, Grams ME. Chronic kidney disease diagnosis and management: A review: A review. JAMA. 2019;322(13):1294–304. Available at: http://dx.doi.org/10.1001/jama.2019.14745

 

Autoras: Lucía Cordero García-Galán y Beatriz Fernández Fernández. Hospital Fundación Jiménez Díaz