Diez claves estratégicas para transformar el abordaje de la Nefropatía IgA en España

La prevalencia de las enfermedades renales ha aumentado de forma significativa

La prevalencia de las enfermedades renales ha aumentado de forma significativa en los últimos años, consolidándose como uno de los principales retos de salud pública en España. Actualmente, la Enfermedad Renal Crónica (ERC) afecta a más de siete millones de personas y se asocia a una mortalidad cercana al 30%. Según estimaciones poblacionales de la Organización Mundial de la Salud, de mantenerse la tendencia actual, la ERC podría convertirse en la segunda causa de muerte en el país en el año 2100.

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Se estima que entre el 10% y el 15% de la población española padece enfermedad renal

Se estima que entre el 10% y el 15% de la población española padece ERC, porcentaje que supera el 37% en personas mayores de 65 años. Este incremento se relaciona estrechamente con el envejecimiento poblacional y con factores de riesgo como la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial y el tabaquismo.

La carga asistencial de la ERC es elevada. Más de 65.000 personas reciben tratamiento renal sustitutivo en España, con un impacto notable en su calidad de vida. Desde el punto de vista económico, esta patología representó el 5,6% del gasto sanitario en 2021 y se prevé que alcance el 11,7% en 2027. La carga económica de la ERC en estadios G3-G5 podría situarse en torno a los 4.890 millones de euros en ese mismo año, de los cuales más del 40% correspondería a pacientes en tratamiento renal sustitutivo.

UNA PATOLOGÍA CRÓNICA

Una enfermedad renal rara 

En este contexto, la Nefropatía por IgA (NIgA) adquiere especial relevancia. Se trata de una enfermedad renal rara, con una prevalencia estimada de 3,3 casos por cada 10.000 habitantes y una incidencia anual de 7,9 casos por millón. Afecta principalmente a adultos jóvenes y se caracteriza por ser una patología crónica, progresiva y sin tratamiento curativo, que puede evolucionar hacia estadios avanzados de ERC y fallo renal, requiriendo diálisis o trasplante.

La NIgA es la glomerulopatía primaria más frecuente y tiene un origen autoinmune. La acumulación de depósitos anómalos de inmunoglobulina A en los glomérulos desencadena una respuesta inflamatoria que provoca un deterioro progresivo de la función renal. La enfermedad suele cursar con síntomas inespecíficos en fases iniciales, lo que dificulta su detección precoz. El diagnóstico se confirma mediante biopsia renal, que en muchos casos se realiza en etapas avanzadas, aumentando el riesgo de progresión rápida hacia la enfermedad renal terminal.

uno de cada cuatro progresa a enfermedad renal terminal en apenas cuatro años

Más del 60% de los pacientes con NIgA es diagnosticado en estadio G3

Más del 60% de los pacientes con NIgA es diagnosticado en estadio G3 o superior, y aproximadamente uno de cada cuatro progresa a enfermedad renal terminal en apenas cuatro años. La mediana de supervivencia se sitúa en torno a los 11 años desde el diagnóstico. Además, el impacto en la calidad de vida es considerable, afectando tanto a la salud física como mental. Alrededor del 31% de los pacientes presenta ansiedad o depresión y cerca del 30% de aquellos con empleo reporta un deterioro en su rendimiento laboral, una situación que también repercute en los cuidadores.

Aunque la Nefropatía por IgA no tiene cura, la evidencia disponible subraya que un diagnóstico temprano y un abordaje terapéutico adecuado permiten ralentizar la progresión de la enfermedad, preservar la función renal y mejorar tanto la esperanza como la calidad de vida de los pacientes.

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