Realizan el primer trasplante entre personas con VIH en España

El Hospital Vll d’Hebron ha hecho este trasplante de riñón tras derogarse el año pasado la ley que prohibía intervenir si el donante tenía VIH

Carlos y Rubén (nombres ficticios) son un par de amigos que han hecho historia. A su pesar, porque el primero necesitaba un trasplante urgente de riñón. Se lo donó el segundo. Nada excepcional salvo por la circunstancia de que los dos tienen sida. En España, hasta el año pasado las personas con VIH no podían donar órganos, pero el cambio de la ley en junio de 2025 derogó esta prohibición expresa, que llevaba vigente desde 1987. El Hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha realizado el primer trasplante entre dos personas infectadas, «un hito médico», en palabras del doctor Albert Sandiumenge, coordinador de Programas de Donación y Trasplantes del Vall d’Hebron.

Este hospital ya había hecho trasplantes de hígado (35), riñón (25) y pulmón (5) a personas con sida, pero en todos estos casos los donantes eran personas que no tenían VIH. Tras el cambio legislativo y la inclusión de los enfermos de VIH en el listado de posibles donantes pudieron operar a Carlos y Rubén, ambos de mediana edad. «El primero estaba a punto de empezar a recibir diálisis. Así que aceleramos el proceso todo lo que pudimos y desde la primera visita médica hasta la operación pasaron solo tres meses», explica Francesc Josep Moreso, jefe de sección de la Unidad de Trasplante Renal del centro.

No revela cuándo se hizo la intervención porque los protagonistas de esta historia quieren permanecer en el anonimato. Solo que fue un jueves, que es cuando trasplantan de riñón en el Vall d’Hebron. «Hacemos unos cuarenta al año. Llevábamos tiempo intentando hacerlo entre donante y receptor con VIH, pero la ley nos lo impedía. Hace tres años hablamos con la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y nos garantizaron que se iba a autorizar».

Esa es, prácticamente, la cuestión diferencial porque en el quirófano esta intervención se asemeja a las demás. «Cuando el donante tiene VIH hay que estudiar muy bien su historial de infección, ya que existe el riesgo de superinfección. Esto es, que el receptor se vuelva a infectar del virus pero de una cepa distinta. Es algo muy excepcional y existe un abanico amplísimo de fármacos para tratar todas las mutaciones del virus que van surgiendo», asegura el doctor Moreso.

La intervención de Carlos y Rubén se prolongó cuatro horas. «Se hace a la vez. Se extrae el riñón al donante y, seguidamente, se transfiere al receptor». Se realizó con cirugía robótica, lo que supone «un menor impacto físico para el paciente que la cirugía convencional, ya que reduce el riesgo de infección, disminuye las complicaciones en la pared abdominal y favorece la recuperación», explica Enric Trilla, jefe del Servicio de Urología.

La de Carlos ha sido positiva. Padecía una glomerulonefritis crónica, una inflamación de los pequeños filtros de los riñones que eliminan el exceso de líquidos, electrolitos y desechos de la sangre y que se manifiesta con sangre u orina de color café, espuma al orinar e hinchazón en cara, ojos y tobillos. Esta complicación, que no tenía relación con el VIH, se agravó hasta el punto de necesitar un nuevo órgano. El de Rubén. «El trasplante renal de donante vivo ofrece mejores resultados que el de donante fallecido, también en personas con VIH», señala Trilla.

En Sudáfrica en 2008

En todo caso, el hito se circunscribe a España, ya que hay precedentes de estos trasplantes en varios países. El primero se llevó a cabo en Sudáfrica en 2008 y fue también una donación de riñón. «Allí se empezó a hacer casi por necesidad, ya que tienen una tasa altísima de infectados», explica el doctor Moreso. Estados Unidos autorizó estas donaciones entre portadores del virus en 2013 y «hoy los trasplantes de hígado y riñón forman parte de la práctica clínica habitual allí». La experiencia estadounidense abrió las puertas a hacerlos en Europa, aunque aquí solo están autorizados en seis países, entre ellos España desde 2025. En Italia, Reino Unido y Francia también se han hecho operaciones así. Se están sumando cada vez más estados porque los estudios realizados desde la primera experiencia en 2008 demuestran que «los resultados de trasplantes entre personas con VIH son comparables a los de personas que no tienen la infección», señala Moreso.

Este pasado mayo la ONT publicó el protocolo nacional de trasplantes entre personas con VIH. Ahí se señala que el cambio legislativo, además de estar avalado por la literatura científica, «constituye una oportunidad para ampliar las opciones de trasplante disponibles para las personas con infección por el VIH y, a la vez, reconoce el derecho de las personas con VIH a donar órganos».

«Me dijo: ‘Tengo un amigo que me da su riñón’»

Si no estuviésemos hablando del sida, Carlos y Rubén habrían salido en la foto de este artículo. «Les invitamos a aparecer, pero declinaron el ofrecimiento. El donante nos dijo que vivía en un pueblo pequeño y temía que si los vecinos se enteraban de que tenía el virus, tanto él como su familia pudieran tener problemas», explica el doctor Francesc Josep Moreso, quien lamenta que «todavía hay mucho estigma con la enfermedad». Conoció a Carlos cuando estaba a punto de empezar a recibir diálisis y este le dijo que tenía un amigo que estaba dispuesto a donarle un riñón. Los dos amigos no sabían siquiera que había cambiado la legislación, así que desconocían que iban a hacer historia. Explica el doctor que tanto Carlos como Rubén se infectaron «hace más de quince años» y que ambos están «ya en casa, sin complicaciones tras la intervención». Su caso, recuerda el doctor Moreso, es si cabe aún más excepcional porque no son familia. «En el 85% de los trasplantes de riñón que hacemos el donante es un familiar del receptor. Solo un 15% no tienen este vínculo». Como Carlos y Rubén.

Fuente: El Correo

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