• En una serie de estudios un equipo de investigadores descubrió que los cambios en la retina y la coroides proporcionan información sobre la salud de los riñones.
  • Esto podría mejorar el diagnóstico de la enfermedad renal, que a menudo progresa sin síntomas en las primeras etapas.

La enfermedad renal crónica es una de las pocas enfermedades no transmisibles que han mostrado un aumento en las muertes asociadas en las últimas décadas. Se estima que afecta a 800 millones de personas en todo el mundo.

Ocurre cuando los riñones no funcionan correctamente. No pueden filtrar la sangre lo suficientemente bien, por lo que desechos y líquidos comienzan a acumularse en el organismo. No ocurre de un día para otro, sino que se desarrolla con el paso del tiempo. Asintomática en las primeras etapas, esto hace cuando se detecta ya se ha perdido buena parte de la función renal.

Pero ¿y si existiera una forma de detectar los problemas renales antes, sin procedimientos invasivos? Investigadores de la Universidad de Edimburgo parecen haber encontrado una posibilidad examinando los ojos de la gente.

Cambios en la retina

Utilizando una técnica de imágenes no invasiva llamada tomografía de coherencia óptica (OCT), que comúnmente está disponible en muchas clínicas oftalmológicas, descubrieron que los pacientes con enfermedad renal crónica tenían retinas y coroides más delgadas en comparación con personas sanas.

Ambos órganos dependen en gran medida de pequeños vasos sanguíneos para su correcto funcionamiento Cuando estos vasos sanguíneos se dañan, como suele ocurrir en la enfermedad renal crónica, puede provocar tanto problemas de visión como reducción de la función renal.

El equipo examinó imágenes OCT de 204 pacientes en diferentes etapas de la enfermedad renal, incluidos pacientes trasplantados, junto con 86 voluntarios sanos. El análisis, publicado en Nature Communications también mostró que el adelgazamiento de la retina progresaba a medida que disminuía la función renal.

Estos cambios se revirtieron cuando se restableció la función renal después de un trasplante exitoso. Los pacientes con la forma más grave de la enfermedad que recibieron un trasplante de riñón experimentaron un rápido engrosamiento de la retina después de la cirugía.

Clave para una detección temprana de la enfermedad

La ERC es conocida como la epidemia silenciosa por su alto impacto en Salud Pública y el  desconocimiento que tiene la población acerca de ella.

A menudo es causada por afecciones que ejercen presión sobre los riñones, como la diabetes, la presión arterial alta y la obesidad. Aumenta el riesgo de sufrir un evento relacionado con la enfermedad vascular, mientras que sin tratamiento, el deterioro progresivo de la función renal puede llevar a necesitar diálisis o un trasplante renal.

Con más investigaciones, los controles oculares periódicos algún día podrían ayudar a la detección temprana y el seguimiento para evitar que la enfermedad progrese. Según los expertos, también podría permitir a los pacientes realizar cambios en el estilo de vida que reduzcan el riesgo de complicaciones de salud.

«Esperamos que esta investigación, que muestra que el ojo es una ventana útil al riñón, ayude a identificar a más personas con enfermedad renal temprana, brindándoles la oportunidad de iniciar tratamientos antes de que progrese», considera Neeraj Dhaun, profesor de Nefrología en el Centro de Ciencias Cardiovasculares de la Universidad de Edimburgo.

«También ofrece potencial para nuevos ensayos clínicos y el desarrollo de tratamientos farmacológicos para una enfermedad crónica que, hasta ahora, ha resultado extremadamente difícil de tratar».

Fuente: www.businessinsider.es