Beatriz Domínguez-Gil lleva ya más de seis años al frente de la Organización Nacional de Trasplante (ONT) como directora. Puede presumir de que España sigue año tras año batiendo récords en cuanto a donación de órganos y trasplantes. Tras los datos históricos conseguidos el pasado año, este martes quiso estar en la Región de Murcia y, concretamente, en la Arrixaca para reconocer los éxitos del equipo regional de Trasplantes y conocer de primera mano cómo se trabaja en la Comunidad. «Murcia tiene muchos motivos para sentirse orgullosa de su población, de su programa de Trasplante y de donación, así como de sus profesionales sanitarios», asegura.

Año 2023. Con cerca de 6.000 trasplantes en toda España y batiendo todos los récords registrados, las cifras quedan para la historia, ¿no?

A nivel nacional ha sido un año extraordinario en cuanto a donantes y trasplantes. En este panorama es muy destacable el trabajo realizado en la Región de Murcia. En tasa de donantes por millón de habitantes, con 71, registra una tasa imposible de imaginar para los países de nuestro entorno gracias también a una importante actividad en cuanto a trasplante renal y hepático, entre otros.

Supone un espejo en el que mirarse a nivel nacional…

Así es. Ha desarrollado un sistema de coordinación de trasplantes que es muy efectivo a la hora de identificar esas situaciones excepcionales de fallecimiento que son compatibles con la donación. Durante mi visita a la Arrixaca destacaba cómo Murcia ha sido una comunidad pionera en apertura de diferentes líneas de expansión de la donación que posteriormente han sido inspiradoras para elaborar estrategias a nivel nacional. Por ejemplo, la utilización de órganos de donantes positivos en covid, el proyecto iniciado aquí y que queremos expandir respecto a la donación de personas que fallecen como consecuencia de un tumor agresivo del sistema nervioso central; o el programa de asistolia, particularmente exitoso en trasplante cardíaco. Uno de cada cuatro trasplantes de estas características se ha hecho en la Región. Muchos de los proyectos iniciados aquí ya constituyen líneas de trabajo a nivel nacional para expandir las posibilidades de donación.

De hecho, el coordinador regional de Trasplantes, el doctor Ricardo Robles, también comentaba que la ONT se había interesado por la fórmula planteada en la Región en cuanto a la captación de donantes de médula ósea. Aquí se batieron todos los récords el pasado año con más de un millar de potenciales donantes en un solo día…

La verdad es que sí. Se consiguió por parte del equipo organizador que toda la ciudad se volcara en la promoción de la donación de médula ósea y se consiguiera en un solo día que más de mil personas se registraran como donantes de médula. Esta causa también merece todo nuestro reconocimiento.

Respecto a las tasas de negativas familiares, ¿qué se puede hacer para tratar de seguir reduciéndolas?

En 2023, en el conjunto nacional, ha sido del 18%, mientras que en la Región se ha situado por debajo del 10%. Evidentemente, esto es algo en lo que seguiremos trabajando a través de varios pilares fundamentales. El primero, importantísimo, es la formación de nuestros profesionales en la comunicación con las familias que se encuentran en el momento de duelo: cómo se establece esa comunicación y esa entrevista tiene mucho que ver con el resultado final. Es vital tener a una familia que se sienta cuidada y apoyada por los profesionales. Es un efecto beneficioso para la donación, pero más importante para la propia familia, que es la absoluta protagonista en ese momento. Para nosotros es muy importante mejorar toda la comunicación en el entorno hospitalario: si la comunicación funciona, también lo hará la donación.

El segundo es el papel que tienen los medios y las nuevas formas de comunicación: suponen herramientas imprescindibles para ser capaces de seguir llegando a la ciudadanía y que sea consciente de la relevancia del trasplante y de la importancia de contribuir con el gesto de la donación. Los medios de comunicación en España son verdaderos aliados a la hora de promover la importancia de la donación y el trasplante.

Y, por último, las iniciativas para tratar de trabajar con los jóvenes y estudiantes, sobre todo de Secundaria, generando una educación en donación y, de alguna forma, sirviéndonos los profesionales de los propios jóvenes, que son altavoces y educadores en sí mismos de su entorno familiar en cuanto a donación y trasplantes.

Una vez batidos todos los récords durante el pasado año, imagino que ya hay objetivos marcados para este 2024…

Este año, evidentemente, las líneas sobre las que pivota la estrategia nacional siguen vigentes porque todavía existe espacio para la mejora. Vamos a iniciar un proceso de desarrollo de una nueva estrategia en la que nos fijaremos, por supuesto, objetivos planificativos. No nos podemos olvidar nunca de que la lista de espera crece cada año y siguen incorporándose nuevos pacientes. Es un comportamiento paradójico: parece que, cuando trasplantamos mucho, la lista de espera se reduce, pero lo cierto es que cuando se hace a ritmo cada vez más alto lo que vemos es que se flexibilizan los criterios de inclusión en la lista de espera, por lo que termina aumentando. Tenemos que trabajar en aspectos cualitativos de mejora de la participación de órganos y continuar asegurando adecuados resultados después del trasplante.

Fuente: La Opinión de Murcia