• Los expertos aconsejan que todos los pacientes con cáncer sean vacunados, tanto aquellos con enfermedad activa como quienes están en seguimiento

  • Se desconoce la duración de la protección, pero es posible que esta sea más corta en pacientes inmunodeprimidos que en individuos sanos

Begoña tenía mucho miedo al proceso del trasplante de médula al que se tenía que someter tras diagnosticarle linfoma no Hodgkin folicular pero, su compañera de habitación a la que daban el alta ese mismo día le dijo. «Se pasa mal, pero se pasa». Y se pasó.

Ahora a punto de vacunarse surgen preguntas. «Me tengo que vacunar dentro de poco y estoy deseando, sé que el riesgo cero no existe aunque siempre es mejor vacunarme que pasar la covid, ya que soy paciente de riesgo. Debido a mi enfermedad, me hicieron un trasplante de médula y me extirparon el bazo, mi sistema inmunológico no es tan potente como el de una persona de mi edad. Me van a vacunar con Pfizer o Moderna, las vacunas de ARN mensajero, que son las recomendadas para los pacientes con cáncer de la sangre, lo que no sabemos es si mi organismo generará anticuerpos o no. Para eso habrá que esperar».

Como a miles de pacientes contratamiento inmunosupresor (según fuentes del Ministerio de Sanidad hay 356.336 pacientes con enfermedades inmunosupresores) le inundan las preguntas. ¿Es efectiva la vacuna?, ¿es segura?, ¿tengo que suspender el tratamiento?, ¿me harán un seguimiento para ver si he generado anticuerpos?, ¿todas la vacunas valen para los enfermos con enfermedades inmunosupresoras?, soy paciente de riesgo, ¿se debría vacunar mi familia?, ¿que vacuna se recomienda a cada paciente? NIUS ha hablado con dos expertos para dar respuestas a todas estas cuestiones a las que se enfrentan milles de personas en España.

Hay que vacunarse

La recomendación es clara. Se debe vacunar contra la covid-19 a todos los pacientes que reciban terapias inmunosupresoras (cáncer, VIH, trasplantes, etc) ya que «no hay datos que demuestren que ninguna de las vacunas disponibles en la actualidad sea más o menos eficaz que en otros pacientes. Siempre va a ser mejor que la ausencia de protección que supone no vacunarse«, asegura Juan Rodríguez García, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.

Se desconoce la duración de la protección, pero «es posible que sea más corta en pacientes inmunodeprimidos que en individuos sanos, como se ha demostrado con otras vacunas», apunta el experto. Por tanto, «las dosis de refuerzo serán probablemente necesarias, aunque no está claro cuándo deben administrarse«, añade.

¿Es segura la vacuna contra la covid-19 en estos pacientes?

Los pacientes pueden ser vacunados con cualquiera de las vacunas disponibles, a pesar de no haber sido incluidos en la mayoría de los ensayos clínicos de las vacunas. Sin embargo, el mayor riesgo es la vacunación con virus vivos (que no es el caso en ninguna de las vacunas aprobadas en la UE).

Es esperable que el perfil de seguridad sea similar en inmunosuprimidos que en la población general. De las vacunas aprobadas hasta ahora, las preferentes para estas personas son las de Pfizer y Moderna, que se basan en ARNm, que es rápidamente degradado en el interior celular y no tiene capacidad de inserción ni de replicación. Por ello son vacunas adecuadas para su administración en pacientes inmunodeprimidos. La vacuna de Janssen (basada en adenovirus) tampoco es replicante y por lo tanto es segura.

¿La vacuna en estos pacientes qué eficacia tiene?

No existen datos de eficacia y seguridad de las vacunas disponibles y/o en fases avanzadas de desarrollo en pacientes con inmunodepresión importante. La eficacia de las vacunas puede verse comprometida en grado variable dependiendo del tipo y gravedad de la inmunodeficiencia.

Hay varios estudios a nivel nacional que ya están llevando a cabo comprobaciones para ver la eficacia y la seguridad en estos pacientes como el puesto en marcha por el Servicio de Medicina preventiva del Hospital príncipe de Asturias de Madrid que pronto arrojará luz sobre esta cuestión.

No hay que suspender el tratamiento

Por el momento, no se recomienda la interrupción del tratamiento inmunosupresor. Otra cosa es que el médico responsable de la vacunación del paciente decida retrasar la vacuna para adaptarla al mejor momento según la pauta de tratamiento del paciente, por ejemplo. Pero, si un paciente está recibiendo tratamiento, la recomendación es no suspenderlo porque es más peligroso que el cáncer se reproduzca, comparado con que se ponga la vacuna aunque sea algo menos efectiva”, asegura el vacunólogo. Si un paciente recibe un tratamiento de quimioterapia cada 21 días, por ejemplo, el médico dirá cuando es el día óptimo para vacunarse, siempre pensando en que la vacuna haga el mayor efecto posible.

Las personas con cáncer de la sangre pueden estar menos protegidas

«Los últimos estudios revelan que la vacuna contra la covid tiene menos efecto en las personas que padecen algún tipo de cáncer de la sangre (en comparación con la población general) frente a los tumores sólidos. En este tipo de enfermedades, las defensas están mucho más bajas, luego, las células que tienen que defender de los virus y fabricar anticuerpos, si están enfermas no lo van a poder hacer. Por eso la vacuna podría hacer menos efecto», asegura José Luis Piñana, coordinador de Complicaciones Infecciosas y No Infecciosas del Grupo Español de Trasplante Hematopoyético de la Sociedad Española de Hematología y facultativo del Hospital Clínico Universitario de Valencia.

Se refiere a dos nuevos estudios publicados en la revista Blood que apuntan a que las vacunas de ARNm (Pfizer y Moderna) pueden tener una eficacia reducida en personas con leucemia linfocítica crónica (LLC) y mieloma múltiple, dos tipos de cáncer de la sangre. Según los investigadores, estos estudios podrían ayudar a determinar el momento ideal para la vacunación de estas poblaciones.

Los estudios concluyen que las personas con LLC y otros cánceres de la sangre siguen teniendo un alto riesgo de sufrir enfermedades graves y complicaciones con la infección por covid-19, y aunque las tasas de respuesta son inferiores a las ideales, se recomienda encarecidamente la vacunación.

En este estudio de 167 pacientes con LLC, sólo cuatro de cada 10 (39,5%) tuvieron una respuesta positiva, es decir, generaron anticuerpos a la vacuna. En comparación, todos los adultos sanos obtuvieron una respuesta inmunitaria. La investigación reveló amplias variaciones en la respuesta inmunitaria entre los pacientes con LLC, dependiendo del momento en que se encontraban en su proceso de tratamiento del cáncer. Por ejemplo, los pacientes sometidos a un tratamiento activo del cáncer presentaban tasas de respuesta a la vacuna significativamente inferiores a las de las personas que habían completado el tratamiento y estaban en remisión, un 16% frente a un 79% respectivamente.

«La tasa de respuesta a la vacuna fue significativamente menor que la que observamos en la población general, lo que muy probablemente se atribuye a la presencia del propio cáncer y a los determinados tratamientos» afirma Piñana.

Vacunarse durante terapia activa puede generar menos anticuerpos

En otro estudio publicado por la revista The Lancet referente a la respuesta a la primera vacunación contra el SARS-CoV-2 en pacientes con mieloma múltiple se destaca que estar en cualquier terapia en el momento de la vacunación se asoció con una tasa más baja de resultado positivo de anticuerpos, pero ningún tratamiento específico se asoció con tasas bajas en comparación con otros tratamientos. Ocho pacientes se sometieron a un trasplante autólogo de células madre hematopoyéticas (TCMH) en los 12 meses anteriores a la vacunación, de los cuales seis (75%) tenían anticuerpos positivos; los seis pacientes tenían al menos una respuesta parcial.

Es preocupante que al menos el 30% de los pacientes no tuvieron una prueba de anticuerpos positiva después de la primera vacunación, y será importante seguir de cerca a este grupo, ya que los que no responden podrían quedar vulnerables a una infección grave por covid-19.

 


La recomendación es clara. Se debe vacunar contra la covid-19 a todos los pacientes que reciban terapias inmunosupresoras (cáncer, VIH, trasplantes, etc) ya que «no hay datos que demuestren que ninguna de las vacunas disponibles en la actualidad sea más o menos eficaz que en otros pacientes. Siempre va a ser mejor que la ausencia de protección que supone no vacunarse», asegura Juan Rodríguez García, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.