Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Monash, en Australia, ha comprobado que el consumo habitual de alimentos cocinados o procesados a altas temperaturas, incluidos los asados, las patatas fritas y los productos de panadería, hace que un componente del sistema inmunitario innato se vuelva hiperactivo, lesionando los riñones.

Sus experimentos con ratas han establecido que ciertos compuestos, que se forman cuando los alimentos son tratados térmicamente durante su producción, aumentan el riesgo de enfermedades como la enfermedad renal crónica, revelando un mecanismo por el cual las dietas ricas en alimentos ultraprocesados perjudican nuestra salud.

A medida que las sociedades han aumentado su consumo de alimentos procesados en las últimas décadas, también han aumentado las enfermedades microvasculares, con una enfermedad renal crónica que afecta a casi el 14% de la población general.

Los productos finales de glicación avanzada (AGE), que se generan a partir de mezclas de aminoácidos y azúcares reductores cuando los alimentos se tratan térmicamente para potenciar su sabor y aroma, se reconocen cada vez más como componentes cada vez más como componentes causantes de enfermedades en los alimentos procesados.


Sin embargo, aún no está claro en qué medida el consumo a largo plazo de alimentos procesados influye en la permeabilidad intestinal (lo que podría permitir la entrada de bacterias y toxinas en el torrente sanguíneo) y en los trastornos microvasculares.


 

Fuente: europapress.es