En 2019 en España se realizaron 3.423 trasplantes renales, según datos de la Organización Renal de Trasplantes, de los cuales 882 en Catalunya. Aunque este procedimiento quirúrgico mejora la calidad de vida y la supervivencia de las personas con insuficiencia renal, algunos pacientes pueden acabar desarrollando un proceso de fibrosis renal, que en los casos severos provoca que el riñón trasplantado deje también de funcionar. Se estima que entre un 10 y un 15% de los riñones trasplantados desarrolla un proceso de fibrosis a los cinco años después de haber recibido el nuevo órgano.

Hasta el momento, la única forma de averiguar si ese proceso ha empezado es realizando una biopsia del riñón, un procedimiento invasivo, que no se puede repetir con frecuencia y que en 1 de cada 10 casos ofrece resultados poco concluyentes. El grupo que lidera Francesc E. Borràs , en el Institut de Recerca en Ciencies de la Salut Germans Trias i Pujol (IGTP), de Badalona, investiga este proceso en las enfermedades renales y han logrado identificar y validar diversos biomarcadores no invasivos que determinan el grado de fibrosis en riñones trasplantados.

“Hemos trabajado a partir de muestras de orina de pacientes trasplantados y de muestras de biopsia, y hemos logrado aislar unidades de información subcelular en la orina, las llamadas vesículas extracelulares, cuyo contenido proteico nos indica si la función del riñón trasplantado está deteriorada”, explica Borràs.

Este investigador y su equipo han logrado dar con estos biomarcadores mediante técnicas complejas de proteómica que no se pueden aplicar – hoy día- en la práctica clínica habitual, por lo que ahora trabajan para desarrollar un test rápido, barato y factible.

“Hemos trabajado a partir de muestras de orina de pacientes trasplantados y de muestras de biopsia, y hemos logrado aislar unidades de información subcelular en la orina, las llamadas vesículas extracelulares, cuyo contenido proteico nos indica si la función del riñón trasplantado está deteriorada”, explica Borràs.

Este investigador y su equipo han logrado dar con estos biomarcadores mediante técnicas complejas de proteómica que no se pueden aplicar – hoy día- en la práctica clínica habitual, por lo que ahora trabajan para desarrollar un test rápido, barato y factible.

“Hemos trabajado a partir de muestras de orina de pacientes trasplantados y de muestras de biopsia, y hemos logrado aislar unidades de información subcelular en la orina, las llamadas vesículas extracelulares, cuyo contenido proteico nos indica si la función del riñón trasplantado está deteriorada”, explica Borràs.

Este investigador y su equipo han logrado dar con estos biomarcadores mediante técnicas complejas de proteómica que no se pueden aplicar – hoy día- en la práctica clínica habitual, por lo que ahora trabajan para desarrollar un test rápido, barato y factible.

*Proyecto de investigación impulsado por la Fundación ‘la Caixa’, entidad que apoya a Big Vang.


Los investigadores trabajan para desarrollar un test rápido, barato y factible, similar a un test de embarazo.


 

Fuente: La Vanguardia