La epidemia de SARS-CoV-2 representa un riesgo especial para los pacientes renales por su condición de personas con comorbilidades y edad avanzada, y por la realización del tratamiento de hemodiálisis en salas colectivas. La información
específica en el momento actual al respecto es muy limitada. El presente manuscrito recoge una propuesta de actuación para prevenir la infección en los Servicios de Nefrología, y en particular en las Unidades de Hemodiálisis, con el objetivo de
identificar precozmente aquellos pacientes que cumplan con la definición de caso sospechoso de infección por el SARS-CoV-2 y proponer circuitos y mecanismos para administrarles el tratamiento con hemodiálisis. Son recomendaciones en continua
revisión y podrán ser modificadas si la situación epidemiológica y las opciones diagnóstico-terapéuticas así lo requieren.

El 30 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud declaró que el brote de SARS-CoV-2 en China era una emergencia sanitaria pública de importancia internacional (1). Según la información proporcionada por el Centro de Control de enfermedades de China y en recientes publicaciones, la mayoría de los casos notificados provienen de la provincia de Hubei y el 80% ha presentado un grado leve de la enfermedad. La proporción de muertes entre los casos confirmados ha fluctuado entre el 2 y el 3%, siendo superior en Hubei que en el resto del país, que ha notificado una proporción del 0,4%. La mayoría de los casos detectados en China son pacientes mayores de 30 años, y entre los casos graves y fallecidos existe una alta proporción de pacientes con comorbilidades y edad avanzada (2,3).

Hasta ese momento, se desconoce la fuente de infección y hay incertidumbre con respecto a la gravedad de la enfermedad y la capacidad de transmisión del virus. Por similitud con otros coronavirus conocidos, se cree que el SARS-CoV-2 se transmite principalmente por las gotas respiratorias de más de 5 micras y por contacto directo con las secreciones de las personas infectadas. Se están valorando otras posibles rutas de transmisión. El período de incubación de la enfermedad de los primeros casos se ha estimado en 2 a 14 días (4).

A nivel general, el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España publica periódicamente un informe técnico de actuación, que en este momento no recoge ninguna indicación especial para las unidades de diálisis (5). La Sociedad Americana de Nefrología ha emitido una nota con preguntas frecuentes y algunas directrices (6).

El presente manuscrito recoge una propuesta de actuación para prevenir la infección en los Servicios de Nefrología, y en particular en las Unidades de Hemodiálisis. Estas Unidades son dispositivos asistenciales especialmente proclives a la transmisión y que atienden además a población de alto riesgo por comorbilidades asociadas (2)

Acciones previas

Es esencial la adecuada formación de todos los profesionales de la Unidad de Hemodiálisis sobre las medidas de prevención e identificación de COVID-19.
Es muy aconsejable disponer de una de las siguientes dos opciones, o ambas:

1) un monitor de hemodiálisis ambulatoria portátil con bolsas para poder dializar en cualquier punto del hospital sin tener que trasladar al paciente y mantener el aislamiento,
2) un box para la adecuada hemodiálisis en condiciones de aislamiento de contacto y gotas.

Como cualquier profesional sanitario en cualquier dispositivo asistencial, el personal de enfermería y médico que asiste a las salas de diálisis debe lavarse las manos con agua y jabón y aplicarse en las manos soluciones alcohólicas sistemáticamente.

Consejos para pacientes de hemodiálisis

Adminístrese anualmente en el ambulatorio la vacuna contra Gripe estacional (H. influenza).

  • Lávese las manos con frecuencia con agua y jabón durante al menos 20 segundos, e idealmente 60 segundos. Si no hay agua y jabón disponibles, use un desinfectante para manos a base de alcohol.
  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.
  • Evite el contacto cercano con personas enfermas con síntomas respiratorios.
  • Quédese en casa cuando esté enfermo. Avise telefónicamente al centro de diálisis que le darán las recomendaciones oportunas.
  • Si tras avisar se le autoriza a acudir a la unidad de hemodiálisis, evite utilizar el transporte colectivo (avise a una ambulancia individual para ser trasladado al
  • Servicio de Urgencias del hospital) y, si utiliza medios propios, no espere junto a otros pacientes en la sala de espera general.
  • Si tose o estornuda, cúbrase la boca y nariz con la manga o con un pañuelo desechable, luego tírelo a la basura.
    Limpie y desinfecte objetos y superficies que se tocan con frecuencia.
  • Si presenta cualquier síntoma respiratorio o febrícula, si ha tenido contacto estrecho (menos de 2 metros) con un caso probable o confirmado, o si usted o alguien de su entorno cercano ha estado de viaje recientemente, comuníquelo inmediatamente al personal sanitario de la unidad de hemodiálisis. Esto es de particular importancia cuando se refiera a áreas con evidencia de transmisión comunitaria: China (todas las provincias, incluyendo Hong Kong y Macao), Corea de Sur, Irán, Singapur, Japón, Italia (municipios de las regiones de Lombardía, Véneto, Emilia-Romagna y Piamonte). Estas zonas cambian a medida que la epidemia evoluciona, así que es necesario consultar periódicamente su actualización.
  • Lávese las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos antes de entrar en la ambulancia y antes de entrar en la unidad. Si no hay agua y jabón disponibles, use un desinfectante para manos a base de alcohol.

 

María Dolores Arenas1, Judit Villar2, Cristina González3, Higinio Cao1, Silvia
Collado1, Marta Crespo1, Juan Pablo Horcajada2, Julio Pascual1.
1Servicio de Nefrología, Hospital del Mar, Barcelona
2Servicio de Enfermedades Infecciosas, Hospital del Mar, Barcelona
3Servicio de Epidemiología y Evaluación, Hospital del Mar, Barcelona