Primero llega el diagnóstico de la enfermedad. Sus riñones no funcionan bien, y necesita diálisis o recibir un nuevo órgano. Los protagonistas de estas líneas han vivido diferentes momentos del proceso. El miedo a depender de una máquina de diálisis, la inquietud de ser llamados para someterse a un trasplante y, en común, la esperanza de vivir y ser felices con todo ello.

La enfermedad renal gira en torno de las vidas de Paco, Juan Carlos y Cati. Coinciden una tarde en la sede de Alcer, la asociación salmantina que vela por ellos y conciencia a la sociedad de la importancia de donar órganos. Estos tres casos pueden ser similares a los de mucha otra gente. Cada uno con sus circunstancias. Paco Hernández, de 59 años, convive con la enfermedad renal desde hace más de 40 años y ya ha sido trasplantado de riñón dos veces. Juan Carlos Sánchez, de 46, lleva algo más de tres años en hemodiálisis y en una ocasión llegaron a implantarle un riñón que su cuerpo rechazó al segundo día de la intervención. Ahora espera de nuevo la llamada del hospital para recibir un trasplante. Cati Pascual, de 65 años, permanece en silencio, les observa y escucha cada detalle que transmiten de su experiencia. A veces se le nota un brillo esperanzador en los ojos. Paco y Juan Carlos transmiten energía positiva. Ella está en prediálisis y esa etapa en la que tiene que aceptar su enfermedad.